El Atlético de Madrid, como institución, debe afrontar una nueva
comunicación
Tradicionalmente dentro del mundo
empresarial se ha creído que el único público de la empresa era el cliente,
aquel que pagaba y completaba de este modo la misión de la compañía. Con los
años ha quedado demostrado que no es así, que las empresas cuentan numerosos
stakeholders a los que deben atender teniendo en cuenta sus necesidades. Si
aplicáramos la jerga del fútbol, el jugador (la empresa) debe tener muy claro
cómo debe pasar el balón (el mensaje) para que su compañero (el público) lo
reciba a la perfección. A veces habrá que hacer un pase elevado, un pase al
hueco o un pase fuerte. Ni en un equipo todos los jugadores son iguales, ni en una
empresa los públicos son idénticos.
El pasado domingo 30 de
noviembre, horas antes del partido que enfrentaba al Atlético de Madrid contra
el Deportivo de la Coruña, unos grupos de ultras se enfrentaron en una batalla
campal que dejó como resultado una víctima. Nada más saltar la
noticia y
prácticamente al mismo tiempo que acababa el partido, los
presidentes de ambos
clubes salían a mostrar su desacuerdo con este tipo de actividades violentas.
Las instituciones arrancaban así
una tanda de mensajes comunicativos cuyo objetivo era definir la postura de la
empresa. No obstante, los hechos no se han quedado ahí y las manifestaciones de
los clubs han sido notables: un buen ejemplo fue el minuto de silencio que el
equipo guardó en el entrenamiento del Deportivo de la Coruña.
Sin embargo, se está poniendo
en
entredicho la actuación del Atlético de Madrid, una entidad que siempre había
tenido muy buena imagen a causa de los famosos
spots que a menudo representan
situaciones simpáticas en las que el club se une a sus aficionados. Siempre se
dirigía a un único stakeholder: el aficionado que consume su comunicación a
través de los medios. Pero en relación al asunto ocurrido el pasado fin de
semana, si bien el Atleti poco tardó en publicar un
comunicado, es cuestionable
la labor comunicativa de la empresa hacia
los nuevos públicos que surgen:
opinión pública, otras instituciones y medios. Se trata en concreto de 3 gestos
puntuales.
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| Así luce la web del equipo |
En primer lugar el club, a pesar
de su condena contra la violencia, no ha mostrado una postura completamente
radical en contra de este tipo de hechos y en cierto modo su respuesta ha
quedado débil sin asumir en parte cierta responsabilidad. Enrique Cerezo, presidente
del club rojiblanco, ha
declarado que “no tenían nada que ver con los hechos”,
comentario que puede llegar a
sonar a excusa barata proveniente del máximo
portavoz del club. La opinión pública puede pensar que se están echando balones
fuera. En segundo lugar, en la reunión celebrada por el Comité de Antiviolencia
en el Consejo Superior de Deportes, fue
Clemente Villaverde, gerente y
consejero del club, quien representó a la enseña observando una vez más la
ausencia de la cabeza del club: su presidente. Teniendo los acontecimientos
semejante importancia y siendo el club el vigente campeón de liga, sorprende ver cómo una vez más Cerezo
no acude a un
encuentro como este. Por último, a raíz de todo lo sucedido, los medios también
han entrado en juego. La
noticia decía que “el Atlético de Madrid habría
amenazado con no atender a laSexta por afirmar que los ultras montan un puesto
dentro del Calderón”. El club no sólo ha negado la información, sino que
ha
amenazado a la cadena: si no hay una rectificación, el Atlético de Madrid no
atenderá a laSexta.
Después de estos casos mostrados,
el club debe afrontar nuevas estrategias comunicativas y abandonar métodos
tradicionales basados únicamente en publicidad comercial. No se trata de dejar
de lado esta práctica, sino de comprender que ese público (el aficionado) al
que se dirigía ya consume imagen a través de varios canales.