miércoles, 29 de octubre de 2014

AUSTRALIA DICE NO A LA INMIGRACIÓN ILEGAL

Con medidas cortoplacistas tu imagen puede cambiar radicalmente

Hace una semana saltaba la noticia que comentaba que el Gobierno australiano ha lanzado en los últimos días una agresiva campaña de publicidad con la que busca disuadir el tráfico de personas hacia sus costas y advertir a aquellos que aspiran a llegar hasta ellas de que no conseguirán que Australia se convierta en su nuevo "hogar".

El ministro de Inmigración y Seguridad Fronteriza, Scott Morrison llegó a decir que "las políticas de protección de fronteras del Gobierno están deteniendo los barcos, ahorrando miles de millones a los contribuyentes al tiempo que permite reinvertir en ambas instituciones para que puedan centrarse en su trabajo".

La medida, más allá del contenido legal, no ha dejado de generar polémica.

Cartel que promociona el Gobierno australiano
Dicha actuación ha provocado la reacción de grupos de defensa de los Derechos Humanos y ha posicionado fuertemente a la opinión pública mundial. Cierto es que Australia no destaca por sus conflictos, por un papel complicado o por un comportamiento fuera de lo normal. El país de los canguros ha visto cómo en unos días su imagen ha dado un giro estimulando críticas hacia su gobierno.


Y es que ciertos temas resultan ser muy sensibles dentro de la opinión pública del entorno global. La inmigración, el machismo o la adicción a las drogas son temas que afectan a millones de personas en el mundo y que están presentes en sus vidas diarias. En esta ocasión no hay que confundir el problema con un asunto de racismo, sino de inmigración. Todo aquel que viaje ilegalmente a aquel país no debería tener problemas, lo que no ocurre a la inversa.

Seguro que el Gobierno de Australia ha meditado mucho acerca de esta decisión pero es arriesgado caer en un cortoplacismo inmediato y dejar de contemplar posibles consecuencias de cualquier ámbito.

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