martes, 2 de diciembre de 2014

LA TEORÍA DICE QUE PÚBLICOS SE HAN MULTIPLICADO ¿Y SI SE HAN DIVIDIDO?

El Atlético de Madrid, como institución, debe afrontar una nueva comunicación

Tradicionalmente dentro del mundo empresarial se ha creído que el único público de la empresa era el cliente, aquel que pagaba y completaba de este modo la misión de la compañía. Con los años ha quedado demostrado que no es así, que las empresas cuentan numerosos stakeholders a los que deben atender teniendo en cuenta sus necesidades. Si aplicáramos la jerga del fútbol, el jugador (la empresa) debe tener muy claro cómo debe pasar el balón (el mensaje) para que su compañero (el público) lo reciba a la perfección. A veces habrá que hacer un pase elevado, un pase al hueco o un pase fuerte. Ni en un equipo todos los jugadores son iguales, ni en una empresa los públicos son idénticos.

El pasado domingo 30 de noviembre, horas antes del partido que enfrentaba al Atlético de Madrid contra el Deportivo de la Coruña, unos grupos de ultras se enfrentaron en una batalla campal que dejó como resultado una víctima. Nada más saltar la noticia y prácticamente al mismo tiempo que acababa el partido, los presidentes de ambos clubes salían a mostrar su desacuerdo con este tipo de actividades violentas.

Las instituciones arrancaban así una tanda de mensajes comunicativos cuyo objetivo era definir la postura de la empresa. No obstante, los hechos no se han quedado ahí y las manifestaciones de los clubs han sido notables: un buen ejemplo fue el minuto de silencio que el equipo guardó en el entrenamiento del Deportivo de la Coruña.

Sin embargo, se está poniendo en entredicho la actuación del Atlético de Madrid, una entidad que siempre había tenido muy buena imagen a causa de los famosos spots que a menudo representan situaciones simpáticas en las que el club se une a sus aficionados. Siempre se dirigía a un único stakeholder: el aficionado que consume su comunicación a través de los medios. Pero en relación al asunto ocurrido el pasado fin de semana, si bien el Atleti poco tardó en publicar un comunicado, es cuestionable la labor comunicativa de la empresa hacia los nuevos públicos que surgen: opinión pública, otras instituciones y medios. Se trata en concreto de 3 gestos puntuales.

Así luce la web del equipo

En primer lugar el club, a pesar de su condena contra la violencia, no ha mostrado una postura completamente radical en contra de este tipo de hechos y en cierto modo su respuesta ha quedado débil sin asumir en parte cierta responsabilidad. Enrique Cerezo, presidente del club rojiblanco, ha declarado que “no tenían nada que ver con los hechos”, comentario que puede llegar a sonar a excusa barata proveniente del máximo portavoz del club. La opinión pública puede pensar que se están echando balones fuera. En segundo lugar, en la reunión celebrada por el Comité de Antiviolencia en el Consejo Superior de Deportes, fue Clemente Villaverde, gerente y consejero del club, quien representó a la enseña observando una vez más la ausencia de la cabeza del club: su presidente. Teniendo los acontecimientos semejante importancia y siendo el club el vigente campeón de liga, sorprende ver cómo una vez más Cerezo no acude a un encuentro como este. Por último, a raíz de todo lo sucedido, los medios también han entrado en juego. La noticia decía que “el Atlético de Madrid habría amenazado con no atender a laSexta por afirmar que los ultras montan un puesto dentro del Calderón”. El club no sólo ha negado la información, sino que ha amenazado a la cadena: si no hay una rectificación, el Atlético de Madrid no atenderá a laSexta.

Después de estos casos mostrados, el club debe afrontar nuevas estrategias comunicativas y abandonar métodos tradicionales basados únicamente en publicidad comercial. No se trata de dejar de lado esta práctica, sino de comprender que ese público (el aficionado) al que se dirigía ya consume imagen a través de varios canales.

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