La aparición de nuevos públicos puede darse en cualquier momento
Es llamativa la noticia que recogía hoy el diario económico
Expansión: “Red Bull pagará 10 dólares a los consumidores por engaño: no les
salieron alas”. Resulta que una demanda colectiva acusó de publicidad engañosa
a la marca, que firma un acuerdo para evitar futuro litigios. A cada cliente
decepcionado le abonará 10 dólares en efectivo o un cupón de 15 dólares
intercambiable por productos de la marca.
Se trata del típico caso al que se enfrenta el departamento de comunicación de una empresa
actual: la aparición de nuevos públicos con repercusión en la marca. En este
caso se trata de un grupo de personas que fueron más allá y se consideraron
estafados por el eslogan de Red Bull. La frase publicitaria, que ha adquirido popularidad en
los últimos años, había ya calado en la opinión pública y la gente ya
identificaba la cita al producto. La metáfora le ha jugado una mala pasada a la
compañía.
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| Red Bull ha estado presente en los últimos años en muchos deportes de riesgo |
Todavía el acuerdo no ha sido aprobado (un tribunal
neoyorquino resolverá la sentencia), por lo que aún no se conocen más detalles
sobre las condiciones para reclamar. Red Bull habría dado su conformidad para
evitar el coste y las distracciones que generarían futuros litigios, como
también un alargamiento del tema en el tiempo que pudiera perjudicar aún más la imagen de marca.
La lección es sencilla: atento a cualquier imprevisto porque
hasta de debajo de las piedras nacen nuevos públicos inesperados, stakeholders
con ansias de respuestas hechas a la medida que satisfagan ‘sus sedes’.
¡Y mucho cuidado marcas del mundo! No vaya a ser que a
partir de ahora uno abra una botella de Coca-Cola y no encuentre la felicidad o
que alguien descubra que por mucho que duren y duren y duren, las pilas
Duracell se acaban agotando.

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