viernes, 17 de octubre de 2014

POR PURO SENTIDO COMÚN…

…una señora con sobrepeso no refleja el perfil idóneo para ejercer como ministra de “sanidad”

La noticia que ayer publicaba El Mundo hablaba sobre las críticas que había recibido la nueva ministra belga de Sanidad, Asunto Sociales y Deporte, Maggie de Block, por su cuestionable estado de salud. Esta persona, cuya formación académica/profesional puede ser muy completa (carrera de medicina y una de las políticas más respetadas por sus colegas y de las más valoradas del país con un apoyo del 74%) sufre una obesidad evidente que choca con las nuevas funciones que va a desempeñar: preocuparse por la salud de los belgas.

En este punto es muy comprensible que la opinión pública de este país se plantee si debe ser esta la persona adecuada para el puesto. Ideas como “si no se cuida a sí misma, ¿cómo va a cuidar del resto?” tardarán poco en surgir.

Maggie de Block, ministra belga de Sanidad

Y es que, por pura coherencia de imagen de cara al público, debería haberse tenido en cuenta este aspecto a la hora de nombrarla. Si bien a una persona le podría extrañar que fuera ministro de justicia un ex-presidiario o que fuera ministro de turismo un hombre que no ha estado en la playa en toda su vida, es muy comprensible entender la duda de aquellos que no entienden lo que está ocurriendo con Maggie de Block.

Y al igual que se da esta situación, los altos cargos de empresas con productos consumidos por millones de personas, deberían también consumir sus productos. Es decir, el presidente de McDonalds no puede ser vegetariano; el CEO de Calidad Pascual no puede ser intolerante a la lactosa; o el consejero delegado de SEAT no puede ser alguien que no tenga carné de conducir.

La imagen física/corporativa del responsable de una empresa (o institución pública) es esencial para que el proyecto que quiere llevar a cabo se realice, y por tanto debe ser completamente coherente.

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