martes, 18 de noviembre de 2014

OBAMA NO PUEDE MASTICAR CHICLE

Para el asesor de comunicación es fundamental tener un conocimiento cultural

Barack Obama, o lo que es lo mismo, uno de los hombres con más poder en el mundo, no puede mascar chicle, o por lo menos no debe hacerlo en ciertos ámbitos. Y es que según las informaciones Barack Obama encendió la llama en la población china después de ser grabado mascando chicle durante una de las reuniones para el acuerdo sobre cambio climático en la cumbre Asia Pacífico celebrada el pasado martes en Pekín.

El Presidente norteamericano cometió un error garrafal de imagen en el país chino, y no es que sea un fallo muy grave, sino que su importancia reside en la facilidad con la que se hubiera evitado.

Es aquí donde alguno de sus ayudantes personales (es comprensible imaginar que tendrá un asesor de imagen) tendría que haberle advertido de que comer chicle en público está mal visto y es calificado como una falta de educación en China. Es triste que por un acontecimiento así quede en un segundo lugar la relevancia de su visita al país asiático.

En momentos en los que Obama se acerca a China, fallos como éste le pueden alejar

Y así se saca de estos hechos una idea fundamental relacionada con la comunicación: cualquier profesional que se dedique a ella debe tener un conocimiento global de las culturas del mundo como así también un conocimiento más exhaustivo de su ámbito de actuación. Un asesor de comunicación debe saber que en china no se puede masticar chicle, debe saber que los brindis en Hungría están mal vistos o que en Venezuela una puntualidad impecable puede estar mal vista.

La noticia ha tenido un fuerte impacto a nivel mundial y los medios han dado cobertura de este hecho. En España resulta curioso cómo el periódico El Mundo lo incluye dentro de su sección de internacional y cómo El País lo posiciona con el contenido del estilo. ABC no se ha quedado en la noticia, sino que ha ido más allá.

Así, es necesario para sus asesores tener cuidado con estos asuntos, porque si bien puede pasar desapercibido para los mandatarios chinos, un suceso como este puede dejar huellas en la opinión pública del país. ¡Y son más de mil millones de opiniones!


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