jueves, 2 de octubre de 2014

QUE TU DISCURSO Y TU ACTUACIÓN DIGAN LO MISMO

Al presidente Nicolás Maduro le pueden jugar una mala pasada sus excesos recientes.

Arrancanca este blog con una noticia que ha aparecido esta mañana en la versión online del periódico ABC. La noticia, que titulaba “Maduro se gasta en Nueva York más que una estrella de cine”, comenta que el presidente venezolano Nicolás Maduro en su breve viaje a Nueva York, del 22 al 26 de septiembre, para hablar en la Asamblea de las ONU se hizo acompañar de una abultada comitiva de 175 personas como si fuera un cantante de rock o una estrella de cine. En su viaje a la gran manzana el presidente «ha dilapidado» unos 2,5 millones de dólares, dinero de todos los venezolanos que mientras en su país no cuentan con fondos para comprar bienes de primera necesidad como medicinas o alimentos.

Nicolás Maduro en 2013
A raíz de esta noticia la imagen del presidente venezolano queda en entredicho al actuar de una manera llamativa en su visita a la ONU. Sin querer hacer valoraciones políticas al respecto, choca que un presidente como NM se comporte de esta manera gastando así el dinero mientras que su discurso político en su país va precisamente en otra dirección, en la dirección de ese pueblo venezolano al que hay que defender.

Indagando un poco se ve que no es el primer caso de derroche –y, por tanto, error de gestión de imagen– que se produce entre los políticos bolivarianos de América del Sur. En un especial que también elaboraron corresponsales del diario ABC, se publicó una información en la que se comentaban los derroches de los presidentes de estos países, destacando que Cristina Fernández (ARG) se traslada a diario en helicóptero a la Casa Rosada, Bolivia gasta millones en retransmitir los actos del presidente Morales y que a la primera dama nicaragüense se le han contado 400 vestidos en apenas 3 años. Y no son los únicos que derrochan. Tambien muy comentado el caso del obispo de Limburgo (Bélgica) Franz-Peter Tebartz-van Elst quien gastó 40 millones de euros aprox. en la construcción de una residencia episcopal y centro diocesano.

El problema nace cuando tu actuación es radicalmente incoherente a tu mensaje. Uno debe recordar que todo comunica, no solo las palabras sino que también los gestos. Por ello se trata de un error garrafal este tipo de comportamientos que en la opinión pública internacional tiene calado, una opinión pública que precisamente está con los ojos puestos constantemente en tu país, en tu sistema y en tu persona.

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