Al presidente Nicolás Maduro le pueden jugar una mala pasada
sus excesos recientes.
Arrancanca este blog con una noticia que ha aparecido esta
mañana en la versión online del periódico ABC. La noticia, que titulaba “Maduro
se gasta en Nueva York más que una estrella de cine”, comenta que el presidente venezolano Nicolás Maduro en su
breve viaje a Nueva York, del 22 al 26 de septiembre, para hablar en la
Asamblea de las ONU se hizo acompañar de una abultada comitiva de 175 personas
como si fuera un cantante de rock o una estrella de cine. En su viaje a la
gran manzana el presidente «ha dilapidado» unos 2,5 millones de dólares, dinero
de todos los venezolanos que mientras en su país no cuentan con fondos para
comprar bienes de primera necesidad como medicinas o alimentos.

A raíz de esta noticia la
imagen del presidente venezolano queda en entredicho al actuar de una
manera llamativa en su visita a la ONU. Sin querer hacer valoraciones políticas
al respecto, choca que un presidente como NM se comporte de esta manera
gastando así el dinero mientras que su discurso político en su país va
precisamente en otra dirección, en la dirección de ese pueblo venezolano al que
hay que defender.
Indagando un poco se ve que no es el primer caso de derroche
–y, por tanto, error de gestión de
imagen– que se produce entre los políticos bolivarianos de América del Sur.
En un especial que también elaboraron corresponsales del diario ABC, se publicó
una información en la que se comentaban los derroches de los presidentes de
estos países, destacando que Cristina
Fernández (ARG) se traslada a diario en
helicóptero a la Casa Rosada, Bolivia gasta millones en retransmitir los actos
del presidente Morales y que a la primera dama nicaragüense se le han contado
400 vestidos en apenas 3 años. Y no son los únicos que derrochan. Tambien
muy comentado el caso del obispo de Limburgo (Bélgica) Franz-Peter Tebartz-van
Elst quien gastó 40 millones de euros aprox. en la construcción de una residencia
episcopal y centro diocesano.
El problema nace cuando tu actuación es radicalmente incoherente
a tu mensaje. Uno debe recordar que todo
comunica, no solo las palabras sino que también los gestos. Por ello se trata de un error garrafal este
tipo de comportamientos que en la opinión
pública internacional tiene calado, una opinión pública que precisamente está con los
ojos puestos constantemente en tu país, en tu sistema y en tu persona.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar